Temporada Alta 2026 también mira de frente algunos de los grandes conflictos de nuestro tiempo. Hoy te recomendamos seis propuestas de teatro social y político que abordan cuestiones como la identidad, la salud mental, las adicciones, la memoria, la violencia institucional o los mecanismos de poder. Desde la experiencia más íntima hasta el retrato colectivo, estos espectáculos convierten el escenario en un espacio para cuestionar, incomodar y repensar la realidad que nos rodea.

1. Dysphoria

Después de Yerma (TA25) y Altsasu (TA24), María Goiricelaya vuelve a Temporada Alta con un monólogo para Gema Matarranz sobre identidad, maternidad y derechos trans. Una madre queda en shock cuando su hija adolescente le dice que es un chico y que quiere ser Alex. La negación y el miedo se abren paso hasta que una acusación de abuso sexual empuja a la madre a intentar entender y proteger a su hijo. Un texto sobre el amor, los prejuicios y la fragilidad de los vínculos ante el cambio.

2. Puig Antich, cas obert

A partir de la investigación periodística de Jordi Panyella, con su libro Puig Antich, cas obert, la dramaturga Mercè Sarrias, el director de escena Jordi Pérez Solé y la productora artística Helena Moliné construyen una conmovedora pieza documental sobre el último ejecutado por el franquismo con garrote vil. El montaje, nacido en la prisión Model, viaja entre 1974, 2003 y el presente para recorrer la militancia radical de Salvador, destapar las irregularidades del proceso judicial y luchar con las hermanas Puig Antich para reabrir el caso. Teatro como espacio de memoria, verdad, justicia y reparación.

3. Permagel

El éxito literario de Eva Baltasar se transforma en obra teatral: Permagel llega a escena en una adaptación de Victoria Szpunberg, con Maria Rodríguez Soto como única protagonista. El monólogo adapta la historia de una mujer que cuestiona la familia, el amor romántico y la propia idea de supervivencia. Entre humor negro, deseo lésbico y pulsión suicida, la novela se convierte en una pieza viva sobre la lucidez, la intimidad y el malestar de nuestros días.

4. Massacre

Después del contundente Rebota rebota y en tu cara explota (TA18, TA21) y de Patatas Fritas Falsas, una creación sobre el fascismo, Agnès Mateus y Quim Tarrida estrenan en Temporada Alta un espectáculo sobre la institución de la Iglesia, sobre las creencias, sobre la obediencia ciega, sobre los vendedores de humo y los mercaderes de la fe. Con su lenguaje directo, físico y políticamente incómodo, la pieza nos confronta con los pilares de una religión que acaba de ponerse de moda.

5. Personas, lugares y cosas

Emma es actriz y se derrumba en escena mientras interpreta a Nina en la obra La gavina. A partir del colapso, Personas, lugares y cosas sigue su paso por una clínica de desintoxicación, entre resistencias y recaídas, hacia una posible recuperación. Duncan Macmillan —autor de Les coses excepcionals (TA26, TA18)— construye un retrato de la adicción y del trauma que Pablo Messiez lleva a escena con Irene Escolar al frente, entre la fragilidad individual y la necesidad de escuchar a los demás.

6. Boja

Obra galardonada con el Premi BBVA de Teatre, Boja parte del periplo vivido por Mariona Esplugues, que durante dieciséis años pasó por las consultas de varios psiquiatras. Entre el testimonio personal y el humor, la actriz se pregunta qué le pasa y convierte las respuestas, a menudo desconcertantes, en un espectáculo trepidante. Un monólogo sobre la salud mental, la búsqueda de la propia identidad y el sentido de la vida cuando parece que todo se derrumba.